Eres lo que permanecerá ausente
por los siglos de los siglos;
quien taladra mi cabeza
en las noches de insomnio;
todas esas cartas
que no entregué por miedo
y que abandoné tras el buró;
la oscura mirada perdida
que se transporta al abismo
y se pierde cada noche.
Eres mentira y verdad;
miedo y fortaleza;
contrariedades diversas.
Eres mi mar y mi tierra.
El dulce y la amargura.
Los recuerdos y el olvido.
Eres lo que no vive y mata.
La ausencia.
Mi fin.
— Memorias de un poema abandonado tras el buró.
29 de octubre de 2015