Eres lo que permanecerá ausente
por los siglos de los siglos;
quien taladra mi cabeza
en las noches de insomnio;
todas esas cartas
que no entregué por miedo
y que abandoné tras el buró;
la oscura mirada perdida
que se transporta al abismo
y se pierde cada noche.
Eres mentira y verdad;
miedo y fortaleza;
contrariedades diversas.
Eres mi mar y mi tierra.
El dulce y la amargura.
Los recuerdos y el olvido.
Eres lo que no vive y mata.
La ausencia.
Mi fin.
— Memorias de un poema abandonado tras el buró.
29 de octubre de 2015
En Catarsis
He visto encarnado al deseo
Saber que existes
Ella sólo miraba el espacio.
En realidad no necesitaba
ser parte de él
-incluso afirmaría
que el mundo
la necesitaba a ella
y no al revés-
porque bastaba que posara sus ojos,
para darnos certeza
de que la creación había nacido
para sus pies descalzos,
sus ojos de miel,
su boca de nardo,
su espalda desnuda,
sus piernas de diosa,
su vientre templado
y
su alma de niña.
Ella sólo necesitaba existir...
Y saber que existía.
En realidad no necesitaba
ser parte de él
-incluso afirmaría
que el mundo
la necesitaba a ella
y no al revés-
porque bastaba que posara sus ojos,
para darnos certeza
de que la creación había nacido
para sus pies descalzos,
sus ojos de miel,
su boca de nardo,
su espalda desnuda,
sus piernas de diosa,
su vientre templado
y
su alma de niña.
Ella sólo necesitaba existir...
Y saber que existía.
Hueles a Mujer
Hueles a todo:
a pecado,
a miedos, a brío,
a entusiasmo
y deseos.
Mujer,
hueles a placer
y a culpas.
Hueles a sueños,
a desvelos,
a terquedades
y música.
Hueles a irreverencia
-con sus placeres-
y
también
a penitencias.
Hueles a incienso con mirra,
a adoración e idolatría.
Hueles a ti.
Y te amo mujer,
porque llevas
un poquito de mí.
a pecado,
a miedos, a brío,
a entusiasmo
y deseos.
Mujer,
hueles a placer
y a culpas.
Hueles a sueños,
a desvelos,
a terquedades
y música.
Hueles a irreverencia
-con sus placeres-
y
también
a penitencias.
Hueles a incienso con mirra,
a adoración e idolatría.
Hueles a ti.
Y te amo mujer,
porque llevas
un poquito de mí.
A ella... Carpe diem:
Perdóname
por no creerte en un cielo distante.
En aquél entonces supe que había llegado el final,
intenté aferrarme a la fe,
pero aceptar las quimeras me fue inevitable.
Perdóname
por no seguir tradiciones familiares,
por no sentir que sigues en alguna parte
de este mundo.
Material o no.
Lo cierto es que eres una idea,
un recuerdo;
una esencia tan sublime como una madrugada
olorosa después de una noche de tormenta.
Lo cierto es
-y será-
que estás aquí adentro
Aplacando a mis monstruos
cuando me quieren arrancar las víscera
y los confortas
cuando temen a la oscuridad.
"He conservado intacto tu paisaje"
aunque ya nunca más vuelvas a ser parte suyo
-ni parte mío-.
Extrañamente sé que estás aquí,
tal vez no como ellos querrían
ni como yo quisiera,
tú nunca te has ido...
Y tampoco te irás.
Primero de enero
de dos mil dieciséis...
A Ella:
Carpe diem.
por no creerte en un cielo distante.
En aquél entonces supe que había llegado el final,
intenté aferrarme a la fe,
pero aceptar las quimeras me fue inevitable.
Perdóname
por no seguir tradiciones familiares,
por no sentir que sigues en alguna parte
de este mundo.
Material o no.
Lo cierto es que eres una idea,
un recuerdo;
una esencia tan sublime como una madrugada
olorosa después de una noche de tormenta.
Lo cierto es
-y será-
que estás aquí adentro
Aplacando a mis monstruos
cuando me quieren arrancar las víscera
y los confortas
cuando temen a la oscuridad.
"He conservado intacto tu paisaje"
aunque ya nunca más vuelvas a ser parte suyo
-ni parte mío-.
Extrañamente sé que estás aquí,
tal vez no como ellos querrían
ni como yo quisiera,
tú nunca te has ido...
Y tampoco te irás.
Primero de enero
de dos mil dieciséis...
A Ella:
Carpe diem.
Te Quiero
Te quiero para no soltarte,
para besarte uno a uno los miedos,
la espalda, los sueños, las ansias.
Te quiero para contemplar tu sonrisa
por horas, como quien no tiene nada
más bonito que hacer.
Te quiero para beberme muy lento
tus ojos cafés,
para acariciar tus labios suaves
con mis pulgares,
para sentir tus mejillas con mi boca,
mi lengua contra tu ombligo
y tu cielo entre mis aguas.
Te quiero para comerte bocado a bocado
cual ambrosía
caída desde tu cielo.
Te quiero para quererte
porque no conozco mejor forma de pasar la vida
que volviéndola poesía
junto a tu cuerpo.
para besarte uno a uno los miedos,
la espalda, los sueños, las ansias.
Te quiero para contemplar tu sonrisa
por horas, como quien no tiene nada
más bonito que hacer.
Te quiero para beberme muy lento
tus ojos cafés,
para acariciar tus labios suaves
con mis pulgares,
para sentir tus mejillas con mi boca,
mi lengua contra tu ombligo
y tu cielo entre mis aguas.
Te quiero para comerte bocado a bocado
cual ambrosía
caída desde tu cielo.
Te quiero para quererte
porque no conozco mejor forma de pasar la vida
que volviéndola poesía
junto a tu cuerpo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
