A ella... Carpe diem:

Perdóname
por no creerte en un cielo distante.
En aquél entonces supe que había llegado el final,
intenté aferrarme a la fe,
pero aceptar las quimeras me fue inevitable.

Perdóname
por no seguir tradiciones familiares,
por no sentir que sigues en alguna parte
de este mundo.
Material o no.

Lo cierto es que eres una idea,
un recuerdo;
una esencia tan sublime como una madrugada
olorosa después de una noche de tormenta.

Lo cierto es
-y será-
que estás aquí adentro
Aplacando a mis monstruos
cuando me quieren arrancar las víscera
y los confortas
cuando temen a la oscuridad.

"He conservado intacto tu paisaje"
aunque ya nunca más vuelvas a ser parte suyo
-ni parte mío-.
Extrañamente sé que estás aquí,
tal vez no como ellos querrían
ni como yo quisiera,
tú nunca te has ido...

Y tampoco te irás.

Primero de enero
de dos mil dieciséis...
A Ella:
Carpe diem.